jueves, 29 de marzo de 2012

Pimientos de padrón rellenos de queso de cabra con miel y menta


Pimientos de padrón rellenos de queso de cabra con miel y menta


Ingredientes:
  • 400 gr. de pimientos del padrón
  • 125 gr. de queso de cabra curado
  • 1 cucharada de miel
  • hojas de menta
  • sal

Elaboración:
Cortamos por la mitad los pimientos del padrón. Trituramos el queso de cabra, lo mezclamos con la miel y las hojas de menta picadas finas.
Rellenamos las mitades de pimientos y gratinamos en el horno.
Servimos acompañadso de pimientos enteros fritos sobre una pincelada de crema de piquillos.

7 Alimentos que no debemos congelar


7 cosas que jamás debes guardar en el congelador



Algunos alimentos no son aptos para congelar. La siguiente lista tiene algunos que mejor guarda en nevera pues quedarán arruinados si los guardas en el congelar.
 
1. Lácteos: Si se congelan, algunos lácteos se vuelven acuosos o pierden textura. Pero hay trucos: la crema puede freezarse solo si es de alto tenor graso, a punto Chantilly y con una pizca de azúcar. La leche también se puede guardar, pero solo en su envase original. En cuanto a los quesos, sólo se conservan bien los que tienen, al menos, un 40% de grasa (y se recomienda guardarlos fraccionados). Un no rotundo a congelar quesos untables y yogures. 
 
2. Papas crudas: Si estás pensando en ahorrarte unos minutos, pelar toda la bolsa de papas de una vez y congelarlas, no es buena idea: suelen tomar un color negro poco tentador. Sí podés guardarlas fritas, en puré o en tortilla durante 4 a 6 meses.
 
3. Huevos: Si congelás un huevo crudo, la cáscara se va a romper con facilidad y la yema se va a expandir. Si tuvieras la suerte de que permanezca intacto, cuando lo rompas vas a ver que perdió consistencia y se puso gomoso. Mejor dejalos en la heladera.
 
4. Latas: Para conservar correctamente los alimentos, las latas contienen líquidos en su interior que, cuando se solidifican, se expanden y adquieren un volumen mayor al de la capacidad del envase. Resultado: una explosión de película que terminarás limpiando las siguientes dos horas. 
 
5. Lechuga y otras verduras: Los vegetales con un alto contenido de agua (como la lechuga, el pepino, los rábanos o cualquier otra verdura de hoja) no pertenecen al segundo compartimento de tu heladera. Al descongelarlas, seguro pierden consistencia. Si estás empecinado en guardarlos, te sugerimos que lo hagas una vez cocidos, en sopas u otros preparados.
 
6. Alimentos sueltos: ¿Alguna vez descongelaste un bife y notaste unas manchitas marrones o grisáceas en su superficie? Son quemaduras por congelación que se producen cuando la comida no está en un recipiente bien hermético o correctamente envuelta. Aunque no son insalubres, ojo porque alteran el color, el olor, el sabor y la textura de tus alimentos.
 
7. Alimentos que ya fueron congelados: Si re-congelás un alimento, aumentás su contenido bacteriano. Durante el proceso de descongelación se desarrollan ciertos microorganismos que no mueren con las bajas temperaturas: si volvés a congelar, al descongelarlo la cantidad de bacterias será muy superior a la que había durante la primera congelación.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Bruce Springsteen El ladrón de las llaves del hotel es Bruce Springsteen


El ladrón de las llaves del hotel es Bruce Springsteen



Era tan intensa la sensación de sueño convertido en realidad que, durante la década de los años setenta, Bruce Springsteen robaba las llaves de cada hotel en el que dormía cuando estaba de gira. Conformaba con las llaves y sus chapas plásticas un mapa sentimental y tangible de inocentes souvenirs. Le permitían comprobar con certeza que aquello no era una película y que, al fin, vivía en la carretera, el único concepto metafísico que los yanquis han aportado a la humanidad.
El músico del millón de millas y los 40 años sobre la tarima; el bardo de mármol; el cantante quintaeesencial de los EE UU, el país-continente miserable y grande, donde el sirope de arce y la sangre inocente se sirven el mismo plato, vuelve a surcar el mundo en una gira de extenuantes conciertos de rock-estadio. La llaman Wrecking Ball (Baile demoledor) y es la primera de Springsteen y su máquinaria pesada, la E Street Band, sin el saxofonista Clarence Clemons, que murió el año pasado y será sustituido en los shows, en un movimiento que huele a búsqueda post mortem de la lágrima instantánea, por su sobrino Jack Clemons.
En España hay anunciadas cuatro seis descargas: Sevilla (13 de mayo, Estadio Olímpico), Las Palmas (15 de mayo, Estadio de Gran Canaria), Barcelona (17 y 18 de mayo, Estadio Olímpico), San Sebastián (2 de junio, Estadio Anoeta) y Madrid (17 de junio, Estadio Santiago Bernabéu). Las entradas, que ya están agotadas para Barcelona cuando escribo esta entrada, no son baratas (entre 65 y casi 100 euros sin gastos de emisión) para tratarse de recintos donde entrarán decenas de miles de personas, habrá recaudaciones de siete dígitos y la mayoría de los asistentes sólo logrará adivinar las facciones del Boss por los monitores de vídeo.
Aprovechando el regreso a la carretera de Springsteen, que en septiembre de este año cumplirá 63, le dedicamos esta entrega de Cotilleando a… con la intención de enumerar algunos detalles y menudencias no demasiado aireados.
Primera casa de Springsteen
Primera casa de Springsteen
1. Más gringo que Kool-Aid, más guappo que De Cecco. Las líneas que se cruzan en el diseño genético de Bruce Frederick Joseph Springsteen son medulares en la construcción del melting pot yanqui. Del lado paterno, mitad holandés y mitad irlandés. Del materno, 100 por cien italiano.
2. En el nombre del Padre. Creció en el credo católico, iba a misa todos los domingos y fue educado por monjas.  Hace unas semanas Springsteen dijo que de niño tuvo una “vida espiritual muy activa”, aunque el catolicismo se lo puso “muy difícil sexualmente”. El sentido de la expiación por los pecados cometidos y la posibilidad de redimirse mediante una vida recta, es decir, la moral judeocristiana, se palpa en gran parte de sus canciones.
3. Hogar de la bicicleta. Creció en Freehold (Nueva Jersey), una pequeña ciudad (7.500 habitantes en 1950), mayoritariamente blanca (72 por ciento de la población) y muy aburrida. Atracción principal: el Museo de la Bicicleta.
En el anuario del instituto
En el anuario del instituto
4. La mejor época para ser joven. Al joven Springsteen le tocó crecer en el mejor de los tiempos: Elvis, los Beatles, los Rolling Stones… Su estilo tiene algo de cada uno, con el añadido de la fiebre de tigre Little Richard, el toque sincopado de Chuck Berry, la chulería de Eddie Cochran y el áspero desgarro del soul, pero cuando le han preguntado quién es el más importante siempre ha respondido lo mismo: “Elvis. Está todo en él. No hay más. Todo empieza y acaba con él. Escribió el manual de instrucciones. Él es todo lo que hay que hacer y todo lo que no hay que hacer en este negocio”.
5. Bob Brain Dylan. Springsteen también ha matizado: “Elvis es el cuerpo, pero Bob Dylan es la mente”.
6. Un Rey con guitarra japonesa. Los padres de Springsteen eran complacientes con el fanatismo del chico y le dejaron quedarse hasta tarde para ver en la televisiónen la tercera aparición de Presley en el show de Ed Sullivan, en enero de 1957, cuando la censura obligó a los realizadores a no bajar del plano medio para dejar fuera de cuadro la revolucionaria rotación pélvica del Rey. Bruce pidió de inmediato que le regalasen una guitarra, porque quería “ser como Elvis”. Le compraron una de juguete y tuvo que esperar a los 15 años para tener otra más o menos competente, una Kent japonesa que pagó con 60 dólares que le adelantó su madre en concepto de ” préstamo a devolver”.
Una de las fotos de la sesión de "Born To Run". La chapa de Elvis es visible en la bandolera (foto: Eric Meola)
Una de las fotos de la sesión de "Born To Run". La chapa de Elvis es visible en la bandolera (foto: Eric Meola)
7. Saltando la tapia. La fijación por El Rey no se redujo con el paso del tiempo. Una madrugada de abril de 1976 Springsteen (26 años) saltó la tapia de Graceland, la mansión de Presley, con la intención, según dijo, de “regalarle” una canción (al parecer, Fire). El gorila de seguridad que interceptó al intruso y le llevó a la calle no creyó una sola palabra. El año anterior Springsteen había editado su primer disco de éxito, Born to Run. En la foto de la portada aparece con una chapa del Club de Fans de Elvis en la bandolera de la guitarra.
8. Un poco bajo. Antes de que la música fuese el camino inevitable, pensó seriamente en dedicarse al béisbol. Dicen que no era mal jugador, aunque le perjudicaba la estatura (1,76 según la versión oficial, pero parece bastante más bajo pese a los botones), un poco más corta  que el estándar en el deporte. Ha organizado alguna que otra pachanga con sus músicos y técnicos, agrupados en el equipo The E Stree Kings, pero de softball, variante light del béisbol: se juega con pelota blanda y lanzamientos mucho menos poderosos.
The Castiles
The Castiles. A la derecha, Springsteen
9. Jabón de Castilla. El primer grupete con el que grabó Springsteen fue The Castiles, un quinteto de Freehold en el que logró insertarse como guitarrista y cantante. Habían tomado el nombre del jabón de Castilla (Castile soap en inglés) y eran muy malos.
10. Primero Doctor, luego JefeEn su siguiente aventura musical, el trío Earth, le adjudicaron el seudónimo deDoctor y luego el de Boss (Jefe), porque siempre era quien se encargaba de repartir la paga entre los músicosAl principio se mosqueaba mucho porque le parecía peyorativo,  pero terminó por aceptarlo y ahora se siente muy a gusto con el mote.
 11. Jugando al loco para no ir a Vietnam. Se libró por los pelos de participar en la Guerra de Vietnam. El servicio militar era obligatorio entonces en los EE UU, pero Springsteen suspendió el examen físico que le hicieron en la oficina de reclutamiento a los 18 años. Nunca ha sido muy explícito al respecto, pero en 1984 contó en una entrevista que decidió no alistarse en el último momento, cuando iba en el autobús camino de la prueba. Adujo una contusión que había sufrido en un accidente de moto un año antes y se comportó “de manera absurda, como si estuviera loco”ante los médicos.
Bruce ensaya en la casa paterna en 1970. Su hermana Pam, de 8 años, le escucha bajo las sábanas
Bruce ensaya en la casa paterna en 1970. Su hermana Pam, de 8 años, le escucha bajo las sábanas.
12. Ante el ojeador. Tras mucho fatigar los clubes de Nueva Jersey y Nueva York (y vagabundear por los bares de striptease, que le encantaban), en 1972 consiguió una audición con uno de los cazatalentos más respetados del mundo, John Hammond (el hombre que había logrado fichar para Columbia a Billie HolidayLeonard Cohen y Bob Dylan). Springsteen le cantó una sola pieza, It’s Hard To Be a Saint In The City y Hammond, convencido de haber encontrado al “nuevo Dylan”, gestionó un contrato. Los dos primeros álbumes del fichaje apuntaban buenas maneras, pero adolecían de producción adecuada, sonaban blandos y no consiguieron más que algunas buenas críticas.
13. Buen compositor, mal intérprete. Una leyenda negra comienza a perseguir a Springsteen: sus canciones son éxitos cuando son interpretadas por otros. Blinded By the Light es número uno en ventas en la (horrorosa) versión deManfred Mann Earth’s BandBecause the Night se convierte en himno cantada por Patti Smith e incluso las Pointer Sisters ganan millones con Fire… Springsteen se tortura y tarda años en superar la inseguridad. Llegó a estar tan paranoico que decidió retirar a última hora la canción que le habían encargado los RamonesHungry Heart, y quedársela para él. Aunque con el tiempo se abrió a la colaboración con otros músicos (Lou Reed, Graham Parker y Donna Summer entre ellos), sus cercanos afirman que le sigue doliendo no haber interpretado nunca un tema que haya sido el más vendido en los EE UU.
Cubiertas deTime y Newsweek, 27 de octubre de 1975
Cubiertas deTime y Newsweek, 27 de octubre de 1975
14. La leyenda. El 27 de octubre de 1975 los dos semanarios de referencia de información general de los EE UU, Time y Newsweek, salieron a la calle con Springsteen en portada. La coincidencia -que nunca se había dado hasta entonces con un músico de rock- respondía a dos factores: la intensa y millonaria campaña promocional de Columbia, que invirtió 250.000 dólares para vender al músico como “el futuro del rock and roll” (lema acuñado por el crítico John Landau, que sería en el futuro mánager, coproductor y consejero personal de Springsteen) y el disco Born To Run, cargado de música sincera, elegíaca y urbana, con letras que narraban la soledad de la vida en la ciudad, la eterna promesa de cada noche y la fascinación por la carretera, la huída y el romance. A partir de entonces, y pese a una carrera con bastantes patinazos creativos y artísticos, Springsteen se convierte en un fenómeno de masas y, sobre todo, en el cronista oficioso de los blue-collar, la mano de obra que sostiene a los imperios y que recibe a cambio indiferencia e injusticia.
Bruce Springsteen en su Chevy Bel Air descapotable de 1957
Bruce Springsteen en su Chevy Bel Air descapotable de 1957
15. Boss perverso. En 1988 Springsteen tuvo que afrontar una demanda de dos de sus empleados, un técnico de guitarras y otro de baterías, que le acusaron de infringir el derecho laboral al no pagar horas extra e imponer discrecionalmente sanciones injustas e ilegales (por ejemplo, una semana de empleo por un fallo en el aire acondicionado de un camerino). El Boss tuvo que tragarse el orgullo de la idea de “somos una Gran Familia” que proclama, declarar ante el juzgado y avenirse a un acuerdo con los demandantes antes que soportar la mala prensa del proceso y una más que probable sentencia condenatoria.
16. Fanático del archivo. En el archivo de la discográfica Sony-Columbia hay más de 5.000 bobinas con grabaciones en directo y en estudio de Springsteen, un fanático de que los micrófonos (66 en cada concierto) nunca estén cerrados y todo quede registrado. Todos los conciertos desde 1980 están clasificados y grabados en perfecta calidad.
"Badlands" (Terrence Malick, 1973)
"Badlands" (Terrence Malick, 1973)
17. Pantalla inspiradora. Ha compuesto unas cuantas canciones basadas o inspiradas en películas. Point Blankes también un clásico de 1967 de John BoormanAtlantic City es el título de un film de 1980 de Louis MalleBadlandsparace cantada tras la visión de la película de Terrence Malick de 1973 y Thunder Road se titulaba una cinta sobre un veterano de guerra enajenado que dirigió en 1958 Arthur Ripley.
18.Y canción inspiradora. La película Extraño vínculo de sangre (1991), el debut como director de Sean Penn, está basada en la canción de Springsteen Highway Patrolman.
19. Si Dylan no puede, el Boss está bien. Springsteen ha sido tentado en varias ocasiones por el cine. El directorPaul Schrader, colaborador de Martin Scorsese (escribió el guión de Taxi Driver), consideró al Boss para interpretar el papel del misterioso Paul Gallier en Cat People (1982), pero el papel se lo llevó Malcom McDowell. El músico también hizo pruebas para la versión cinematográfica de la ópera rock Hair que dirigió Milos Forman en 1979, que optó por Treat Williams. Springsteen hace un cameo en Alta fidelidad (2000), pero el director-actor John Cusack sólo le ofreció actuar después de que fallase su primera opción: Bob Dylan.
Teac 144 de Bruce Springsteen
Teac 144 de Bruce Springsteen
20. El disco simple, el mejor. Convertido en mito viviente, jaleado por fanáticos de todo el mundo que saludan cada uno de sus movimientos -incluso los erráticos-, héroe sin necesidad de ser heróico, incapaz de grabar un buen disco eléctrico desde Darkness on the Edge of Town (1978) yThe River (1980), Springsteen es grande más allá de sí mismo: grita, suda, corre como un mono, cuenta malos chistes y baila con una chica del público en cada concierto, nos obliga a actuar como fisioterapeutas: “¡En qué buena forma está pese a los 62 años!”. Le vi tocar en Barcelona en 1981 cuando era un dios menor y dos veces más en ceremoniales conciertos de masa y coreografía. Nunca más iré a verle. Me basta escuchar su mejor disco,Nebraska (1982), sórdido, acústico, económico, grabado en un humilde mezclador de cuatro canales, donde, poseído por el espíritu siniestro de su admirada Flannery O’Connor, Springsteentodavía me parece el habitante de un sueño, mezclando el sirope de arce con sangre y robando las llaves del Holiday Inn para perderse, carretera adelante, en el vientre de ramera de esa fábula llamada América.
Ánxel Grove

Como preparar el GIN TONIC perfecto...


Como preparar el GIN TONIC perfecto...

Joaquín Fernández es una eminencia desde que en 1999 se coronara Campeón Nacional de Gin Tonics en San Sebastián, ciudad donde se ubica el Dickens, la coctelería de referencia a la que no falta ninguna de las celebrities que visitan la capital donostiarra durante los festivales de Cine, Jazz o Publicidad que anualmemente se celebran por aquellos lares.
También es sitio de paso obligado para los ávidos gourmets desplazados hasta la zona para degustar a cualquiera de los obligatorios Arzak, Subijana o Martín Berasategui. Si la panza es lo primero, el gaznate, como mínimo, es lo segundo.
No es que el Dickens se dedique exclusivamente a servir gin tonics, pero si es lo más cacareado de la carta de esta coctelería puntera, por el citado título y por otros muchos (casi una centena, incluido el de Mejor Barman del Mundo en Japón en el año 2000). Así que, qué mejor que hablar con Joaquín para que nos explique lo que se debe (y lo que no se debe) hacer para obtener el mejor gin tonic posible.
  • Una copa alta, ancha y recta.
  • 355 gramos de hielo laminado y sin cloro.
  • Dos twists de limón.
  • Ginebra fresca.
  • Tónica entre 3 y 5º servida suavemente.
  • Otro twist de limón.
  • Removemos una sola vez con una varilla metálica.
  • Bebemos en no más de 15 minutos.
LA COPA
Hay múltiples factores que cuentan a la hora de elaborar un gin tonic perfecto. Y todos son muy importantes, empezando por el recipiente.
La recomendación de Joaquín es una copa de 700-800 cl. de capacidad y 10 cm. de diámetro para que caiga el aceite y el aroma de la cáscara de limón -y nada de cítico- al hacer el ‘twist’. Eso sí, la copa ha de ser rectapor arriba para que no tengamos que engullir el líquido al beber (ya que si la boca de la copa es redonda, la traquea se cierra).

Además, las copas tienen que ser limpiadas y secadas individualmente con un trapo porque muchas veces es la sosa y el abrillantador del jabón los que ocasionan el dolor de cabeza que a veces confundimos con resaca alcohólica. “Hay gente que se emborracha no por el garrafón, sino por el abrillantador y el limón. Si el limón no está bien, es tan malo como el moho”, explica Joaquín.
Algo que no conviene olvidar es que “mientras que un vaso de tubo de discoteca normal vale 27 céntimos, cada una de nuestras copas vale veintitantos euros, lo que obviamente repercute en el precio del producto”.
EL HIELO
Otro de los principales factores a cuidar en la elaboración del perfecto gin tonic es el hielo con que lo servimos. Y para ello es fundamental una máquina que lo genere en las mejores condiciones.
Concretamente el Dickens optó por una expendedora Scotsman, que lo lamina a partir de cuatro filtros “encargados de privarlo de todo el cloro, de manera que no cuente con ningún poro o impureza. Por lo demás es agua corriente evaporada con todo su hierro y el resto de minerales habituales”.
LA GINEBRA
Nada más atravesar la puerta del Dickens pedimos un par de gin tonics.
-¿De cuáles?- pregunta la amable camarera porteña.
-De los buenos.
-¿De los “nuestros”, verdad?
-Sí. Los hacéis con Bombay rojo, ¿no?
-Sí. Marchando dos de la casa.
No era mi primera vez en el Dickens y sabía que el Especial, el Gin Tonic Donosti JD (Joaquín / Dickens) no contaba con ingredientes que no se pudieran encontrar en un supermercado normal. La ginebra es la habitual de muchos bares. Ni siquiera la sirven en su versión Sapphire (más especiada y cara).
Hay mucha moda con respecto a las ginebras, pero, en mi opinión, lo bueno para un gin tonic es que éstas sean frescas, que estén elaboradas a base de enebro, agua, alcohol y nada más. A mí no me gustan las aromáticas y, además, no han de tener más de 40 grados de alcohol (las ginebras con más graduación son para martini). Las normales tienen cuatro destilaciones y las Premium, cinco, y no van tan bien- explica Joaquín.
-¿Entonces, cuáles son tus favoritas?
-Yo la que más trabajo es la Bombay, pero también me gustan para gin tonic la London, la Citadelle, laTanqueray, y la Beefeater.
-¿Y la Hendricks no?
-No voy a ser yo el que diga nada malo de una marca , pero la Hendricks no suele ser la favorita del consumidor habitual de gin tonics, que las prefiere más frescas. El gin tonic es como la merluza a la vasca, que es sencilla pero hay que saber hacerla.
LA TÓNICA
La ginebra que lleva el Gin Tonic JD es Schweppes. La misma que la del doctor House. Nada de cosas estrambóticas tampoco. Es la tónica de toda la vida. Tan buena y tan mala como la que más. La escupen los niños cuando se la das a probar y gusta a los mayores a medida que va apareciendo el vello supralabial.
En cuanto a trucos concretos para la perfecta preservación de la misma, tiene que permanecer entre 3 y 5 grados para que conserve todo el gas, ya que, de estar a menor temperatura, se congela y pierde propiedades. También es importante saber que nunca debe almacenarse ni más ni menos de un día en la cámara frigorífica por idénticas razones.
Otro detalle: el perfecto gin tonic lleva ocho partes de tónica y dos partes de alcohol. A no ser que la ginebra sea de muy alta graduación, en cuyo caso, se servirá una parte y media de ginebra y ocho de tónica.Con respecto a otras marcas de moda, como la Fever-Tree, Joaquín se deshace en elogios hacia ésta, lo que ocurre es que “no ha alcanzado su cénit en España porque aún no se fabrica aquí y pierde burbujas por el camino”. Y continúa: “Lo malo de las bebidas carbonatadas de importación es que no puedes añadirles gas por exceso para contrarrestar la eventual pérdida, debido a que explotaría el cristal”.

LA VARILLA DE METAL
Algo que no conviene olvidar es que la tónica hay que servirla con suavidad, pero “nunca hacerla deslizar por el acero de una varilla, ya que esto le hace perder el carbónico”, reclaca Joaquín.”Hay algunos barmans que optan por esta técnica porque resulta muy espectacular, pero no es adecuada porque el gas desaparece”, insiste. “Lo único que se debe hacer con la varilla metálica es remover el gin tonic nada más preparado (y una sola) vez para que la bebida se impregne del aroma y el sabor de la esencia del limón”.

EL LIMÓN
“El limón con aditivos da dolor de cabeza. No ha de tener ni cera ni carburos, que son lo que los pone amarillos, y es por ello que los que verás en Dickens son de un color bastante verdoso”, nos cuenta el barman. “El único tratamiento que les damos es un lavado con agua fría. Tampoco metemos pulpa en la copa ni echamos zumo, ya que acaba con las burbujas de la ginebra. Lo único que introducimos es una peladura de limón lo más fina posible”.Otro mito con respecto a las frutas es que “lo espectacular rara vez resulta efectivo. No tiene sentido hacer hielos con frutas o meter frutas congeladas en el gin tonic. Una fresa congelada, la has matado y no sabe a nada”. 
EL TWIST
Acabamos con el toque maestro, el ‘twist’ con pinzas, escaramuza de la que se declara inventor hace más de una década y que ahora es obligatoria en todas las escuelas de hostelería del mundo por motivos de higiene.

“Con el twist cae solo el aceite y el aroma y nada de zumo, que es lo que lo hace perfecto”. Podéis, y, de hecho, debéis probar a hacerlo en casa. El mayor riesgo que corréis es que en vez de tener un gin tonic excelente tengáis un gin tonic normalito. Las instrucciones para el toque de calidad nos las da Joaquin de viva voz:
-Para el twist se cogen dos pinzas.Ahora, se sujeta la corteza del limón con la izquierda y se estira con la derecha. A continuación, se pliega y luego se retuerce. Con ello se consigue que la fruta desprenda su esencia e impregne la copa con su perfume sin que caiga ni una sola gota de cítrico, lo que acabaría con las burbujas de la tónica. Así pues, el gin tonic solo se perfuma.
En ocasiones excepcionales se puede sustituir el tercer twist de limón por un twist de naranja, que da un sabor más dulce a la mezcla, una de las múltiples posibilidades lúdicas que ofrece esta bebida infinita.
Aunque cabe recordar que todo lo que lleve más de dos ingredientes será un cocktail ‘al estilo gin tonic’ y no un gin tonic propiamente dicho, nos explica Joaquín. “El gin tonic tiene dos ingredientes: ginebra y tónica, y si no, es un cocktail. El limón no cuenta, pero sí todo lo demás.
Es por ello que, por ejemplo, la Saffron Gin no sirve para hacer el autentico gin tonic porque lleva canela y azafrán, dos ingredientes más de los estipulados.
Fuente:
Alameda Boulevard, 27 20003
San Sebastián
Tf: 943 427 233